domingo, 28 de febrero de 2016

Sebastián Rincón Blandón
Febrero 25 de 2016
Ejercicio # 16

El alien personificando a Jesús, con mucho asombro mira al policía amordazado junto al peculiar perro. Él no dice nada, se calla. Tratando de disimular el incómodo descubrimiento, le pregunta a su chofer y acompañante – ¿Hijo mío, hacia dónde vamos? Éste, sin quitar los ojos del camino, le responde – a mi casa a prepararnos para el inicio del fin.

Luego de unos cuarenta eternos minutos, entran a un lejano pueblo de apariencia alegre. Algo un tanto inesperado para el alien, debido a la extraña apariencia de su acompañante. Por su mente pasaban muchas cosas. Entre ellas, la incertidumbre de lo que podía ocurrirle pero, tenía el consuelo de que su chófer a pesar de todo lo iba a proteger.


Los minutos se hicieron eternos, el pueblo parecía interminable. Los lamentos del policía se estaban haciendo demasiado molestos

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